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  • Foto del escritorSteven Neira

Declaración de Viganò en 10 puntos y un comentario

Esta es sinceramente la crónica de una muerte anunciada. Y el que no se presente al juicio en el Vaticano, me parece es una conducta coherente con su postura. Es decir, si no reconoce la autoridad del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ni la autoridad de quien lo preside (el Card. Fernández), ni del mismísimo papa Francisco, hubiese sido un poco extraño que decida asistir a juicio. Por otro lado, ayer 28 de junio de 2024 ha salido a la luz una declaración de Viganò titulada “J´accuse” a manera de respuesta al proceso canónico abierto en su contra. Puntos clave de esta declaración:

 

DISCLAIMER: Tomo de manera literal las afirmaciones de la declaración de Mons. Viganò y en la forma en que lo hace, eso implica también el que se dirija al papa Francisco como “Bergoglio”.

 

1.     Mons. Lefebvre creía que Roma estaba en apostasía.


2.     El papa Pablo IV enseñó que los herejes no pueden ser electos papas.


3.     Dado que Bergoglio es un hereje, su papado es nulo y vacío.


4.     Bergoglio puede y debe ser “juzgado y removido” de su oficio.


5.     De hecho, la “iglesia conciliar” y todos sus “papas” desde Pablo VI en adelante podrían no ser legítimos.


6.     La Iglesia católica no puede enseñar el error, por tanto, la iglesia conciliar, que enseña una fe diferente, es una entidad separada.


7.     Por tanto, no tiene autoridad.


8.     Bergoglio no es un miembro de la Iglesia católica, por tanto, Viganò no podría estar en cisma con él.


9.     Más aún, Bergoglio no puede ser papa porque,

a.     El cónclave de 2013 fue irregular

b.     Su herejía clara y manifiesta


10.  Bergoglio está destruyendo el papado con su documento “El Obispo de Roma”. De hecho es culpable de crímenes contra la humanidad por empujar a que los fieles tomaran la vacuna del COVID.

 

De todo esto, yo diría lo siguiente…

 

Es bastante claro que ha sido éste un pontificado de muchísima división, conflictos, polémica, ambigüedad y confusión, y su vez, el pontificado que más ha utilizado términos fuertemente orientados a la unidad y la fraternidad (sinodalidad, encuentro, diálogo, etc.). Que por cierto, me parece a mí la vieja estrategia socialista de desconectar a las palabras de su relación íntima con la realidad. Lo que vendríamos llamando nominalismo, solo que aquí se avanza a la siguiente fase, que es no solo desconectarlas de la realidad, sino establecer lo contrario de su significado. Y así, tenemos una “iglesia sinodal, donde caben todos, todos” pero a la vez, se desata una cacería en contra de los “tradicionalistas” o se habla de descentralizar la Iglesia, pero se les quita a los obispos la autoridad de juzgar sobre manifestaciones sobrenaturales y apariciones en sus diócesis. En fin, hay una larga lista de actos y palabras por las que el pontificado actual puede ser calificado de “herejía” o de “ruptura” con todo el Magisterio precedente, y como muy bien nos ha enseñado la Historia de la Iglesia, será ese un juicio que adquirirá veracidad a favor o en su contra, muchos años después y a veces siglos.

 

Habiendo dicho esto, Mons. Viganò a tomado una postura pública y bastante clara. Una postura que -si somos sensatos- será imposible de juzgar sino después de este pontificado, y posiblemente después de varios… tal como sucedió otrora con Mons. Lefebvre, aunque ciertamente ambos obedeciendo a dos contextos un tanto distintos. Y si bien, haber cruzado esta línea, lo coloca sin duda alguna en una situación de cisma con la Iglesia católica, esto no dice nada respecto de si está o no en el lado correcto de la historia. Hoy, pareciera ser que no. Mañana, no lo sabemos. De lo que podemos estar seguros es de que, el tiempo es un factor que tanto para Dios como para la Iglesia, es un abrir y cerrar de ojos.

 

No puedo desconocer que todo lo denunciado por Mons. Lefebvre respecto del Concilio Vaticano II se ha hecho realidad paso a paso, y es indudable que la excomunión de la que fue objeto en su momento por consagrar obispos de manera ilícita, es conforme a derecho, sin embargo, las circunstancias y los hechos posteriores echaron una luz distinta al juicio que en su momento motivó a Juan Pablo II a excomulgarlo… y de esto fue muy consciente Benedicto XVI que le levantó la excomunión, aunque fuera post mortem. Ahora, que sea también una situación similar con Mons. Viganò, solo el tiempo lo dirá… por lo pronto, queda claro que ha decidido cruzar una línea de la que él mismo ha dejado claro que no hay retorno.

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